Landing Page vs Web Corporativa: cuándo usar cada una
Entiende qué formato necesitas según el momento de tu negocio y evita perder oportunidades de venta.
Cuando una empresa decide “mejorar su presencia online”, casi siempre surge la misma pregunta:
¿necesito una web corporativa o una landing page?
La confusión es normal. Ambos formatos conviven, se parecen visualmente y muchas veces se usan mal. El problema no es elegir uno u otro, sino no tener claro para qué se está usando.
En este artículo explicamos, de forma clara y sin tecnicismos innecesarios, qué es una landing page, qué es una web corporativa y cuándo tiene sentido usar cada una si tu objetivo es captar clientes y no solo “estar en internet”.
Qué es una landing page (y qué no lo es)
Una landing page es una página diseñada con un único objetivo:
👉🏻 que el usuario haga una acción concreta.
No está pensada para contar toda la historia de la empresa, ni para navegar durante minutos. Está pensada para guiar, reducir fricción y llevar a una decisión.
Características clave de una landing page
Un solo objetivo (contactar, reservar, descargar, comprar).
Un mensaje muy concreto y enfocado.
Pocas distracciones: sin menús infinitos ni enlaces innecesarios.
Estructura pensada para la conversión, no para “enseñar cosas”.
Una landing page no sustituye a una web corporativa, pero tampoco es una “web pequeña”. Es una herramienta estratégica.
Qué es una web corporativa (y qué se espera de ella)
La web corporativa es el espacio digital que representa a la empresa como conjunto. Su función principal no es cerrar una acción inmediata, sino construir confianza y credibilidad.
Aquí el usuario explora, compara, investiga y valida si la empresa es para él.
Funciones habituales de una web corporativa
Explicar quién eres y qué haces.
Mostrar servicios, valores y trayectoria.
Servir como punto de referencia de marca.
Acompañar procesos de venta más largos.
Una web corporativa no debería intentar venderlo todo en una sola visita, porque no está pensada para eso.
Cuándo usar una landing page
Una landing page es la mejor opción cuando:
Lanzas un servicio o producto concreto.
Haces campañas de publicidad (Meta Ads, Google Ads, LinkedIn Ads).
Quieres validar una propuesta antes de invertir más.
Necesitas resultados medibles y rápidos.
Si llevas tráfico de pago a una web corporativa genérica, lo normal es que el usuario se pierda.
Si lo llevas a una landing bien pensada, sabes exactamente qué va a pasar.
Cuándo usar una web corporativa
La web corporativa tiene sentido cuando:
Quieres construir marca y posicionamiento a medio plazo.
Tu proceso de venta no es inmediato.
Necesitas explicar bien quién eres y cómo trabajas.
Te buscan por recomendación y quieren “comprobar quién eres”.
Eso sí: una web corporativa no debería ser un cajón de sastre. Sin estructura y sin jerarquía, no cumple su función.
El error más común: usar una web como si fuera una landing
Este es uno de los fallos que más vemos.
Webs corporativas llenas de:
Mensajes genéricos.
Llamadas a la acción poco claras.
Información sin orden ni foco.
El resultado:
👉🏻 tráfico hay, pero conversiones no.
No porque el diseño sea malo, sino porque la estructura no acompaña a la decisión.
La mejor estrategia: que convivan (pero bien)
En muchos casos, la combinación más efectiva es:
Web corporativa como base de marca y credibilidad.
Landing pages específicas para cada servicio, campaña u objetivo.
Así cada usuario llega al lugar que necesita, en el momento adecuado, sin fricción ni confusión.
En resumen
Antes de decidir si necesitas una landing page o una web corporativa, la pregunta clave no es “qué formato quiero”, sino:
¿qué quiero que haga el usuario cuando llegue?
Cuando esa respuesta está clara, la elección deja de ser complicada y la web empieza a trabajar a favor del negocio.